Apoyar a tu pareja durante el embarazo, un día cualquiera a la vez
Tu pareja está embarazada y te has dado cuenta de que la noticia fue la parte fácil. Ahora vienen nueve meses de consultas, cansancio y un cuerpo que hace algo que tú solo puedes mirar. Si buscas formas de apoyar a tu pareja durante el embarazo que vayan más allá de “ser comprensivo”, esta es una lista sencilla de lo que suele ayudar: las tareas que conviene asumir, cómo escuchar y qué hacer cuando tu mejor esfuerzo no da en el blanco.
El embarazo cambia el cuerpo de una persona y las rutinas de las dos. La primera parte no depende de ti. La segunda es donde puedes hacer algo útil, empezando esta semana y no el día del parto.
Asume las tareas que se volvieron más difíciles
Fíjate en lo que tu pareja hace ahora con esfuerzo y antes hacía sin pensarlo. Los olores de la cocina se vuelven insoportables. Agacharse a llenar el lavavajillas resulta incómodo. Una jornada completa de trabajo la deja agotada a las siete de la tarde.
Elige dos o tres de esas tareas y hazte cargo por completo, planificación incluida. Di “Me encargo de la cena entre semana” y luego haz las compras, cocina y recoge, sin que nadie tenga que recordártelo. Quien ayuda espera a que se lo pidan. Quien se hace cargo se da cuenta solo. Si la carga mental en la relación ya recae sobre todo en una persona, el embarazo es un buen momento para repartirla, y cómo repartir las tareas del hogar de forma justa explica cómo lograr que el cambio se mantenga.
Ve a las consultas y lleva tus propias preguntas
Las consultas prenatales con el médico o la matrona son el lugar más fácil para empezar. Ve a tantas como tu trabajo permita y lleva preguntas propias. ¿Qué suele implicar el tercer trimestre? ¿A qué conviene estar atento? ¿A quién se llama a las dos de la madrugada?
Estar en la sala evita que tu pareja tenga que contarlo todo después, una tarea pequeña que se acumula. Además, los dos parten de la misma información cuando toman decisiones juntos.
Escucha sin querer arreglarlo
Algunas noches tu pareja estará llorosa, preocupada o irritable por motivos difíciles de nombrar. Escuchar sin arreglar ni juzgar, y no tomarse los cambios de humor como algo personal, es un consejo habitual para quienes acompañan un embarazo. Es más fácil de leer que de hacer.
Prueba con una sola pregunta: “¿Quieres que te ayude con esto, o prefieres que solo te escuche?” Y haz lo que elija. Una preocupación por el parto no es un problema que se resuelva en la encimera de la cocina, y apoyar a una pareja estresada suele empezar por oírla hasta el final.
Un estudio de 2021 publicado en el Journal of Marriage and Family, de Shaina Kumar, Rebecca Brock y David DiLillo, siguió a 154 parejas con diarios diarios durante 14 días del embarazo. En los días en que una persona se sentía más estresada de lo habitual, su satisfacción con la relación ese día tendía a ser menor, tanto en padres como en madres. Ese vínculo era más débil en quienes se sentían bien apoyados por su pareja y muy cercanos a ella. El artículo completo de los autores es de acceso abierto. Es un solo estudio, pero el patrón sirve para tenerlo presente en una mala noche.
Cómo seguir apoyando a tu pareja durante el embarazo cuando pasa la novedad
Las primeras semanas traen mucha atención. Hacia la mitad, las consultas ya parecen rutina y los demás dejan de preguntar. Es un buen momento para un hábito pequeño y fijo: un paseo después de cenar, un repaso el domingo de lo que trae la semana, diez minutos de conversación sobre cualquier cosa menos el bebé.
Presta atención al momento en que un ánimo bajo deja de pasar. Si tu pareja parece muy ansiosa o deprimida, anímala a pedir ayuda. Basta con decir: “He notado que lo estás pasando mal, ¿te serviría llamar a tu matrona o a tu médico?” Apoyar a una pareja con ansiedad profundiza en cómo puede sonar esa conversación.
Cuando tu ayuda no llega
A veces harás la comida y irás a las consultas y aun así recibirás un mal gesto. Puede ser el embarazo, o puede que hayas asumido una tarea de una manera que se siente como una crítica. No siempre podrás distinguirlo.
Pregunta una vez, sin ponerte a la defensiva: “¿Hay algo que estoy haciendo que no te ayuda?” Y acepta la respuesta. Si no consigues una, pregunta a la matrona o al médico cómo puede ayudar la pareja, porque lo ven constantemente.
No todo cede con esfuerzo. Puede que tu pareja quiera algo de distancia durante un tiempo, y eso puede doler. El embarazo es además el comienzo de un cambio mayor, que la relación después de tener un bebé retoma a partir de aquí.
Se trata de llegar al nacimiento del bebé más acostumbrados a funcionar como equipo, tras nueve meses de estar presente en lo cotidiano.
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